Reelecciones de legisladores, en puerta

ROMPECABEZAS

Por ABEL LUNA

EL SUEÑO DORADO de muchos legisladores (diputados y senadores) durante muchos años, incluyendo aquellas épocas de dominación priísta, estaría a punto de realizarse con la aprobación en San Lázaro de modificaciones a diversas leyes que permitirán su reelección hasta por 2 periodos legislativos; ocurrida en la sesión de este día 18 de marzo.

De esta manera, los “representantes del pueblo” que busquen la reelección podrán hacer campaña sin tener que pedir permiso al pleno. Y como para taparle el paso a las protestas,  se apunta que deberán “preservar la equidad en las contiendas políticas, así como el uso eficiente, eficaz y honrado. Transparente e imparcial de los recursos públicos. ¡Sí, sí, cómo no! Si consideramos que uno de los grandes hoyos negros de las campañas ha sido la obtención de recursos para sus publicidades, sus movilizaciones y la obtención de sitios no muy claro o transparentes.

Allí estuvieron claras las sesiones de los consejeros del Instituto Nacional Electoral para dirimir y aclarar los excesos de los presupuestos aplicados por los partidos políticos en las campañas.

La iniciativa implicará modificaciones a las leyes generales de Instituciones y Procedimientos Electorales y la de Partidos Políticos, que ahora pasa al Senado de la República, para su revisión y aprobación, y será precisamente allí donde la iniciativa de ley tendrá sus obstáculos, porque el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) no tiene la mayoría a su favor.

Los diputados podrán, de seguir adelante el proceso legislativo y logra la aprobación en 16 congresos estatales, reelegirse hasta por cuatro ocasiones seguidas y los senadores hasta por dos periodos legislativos.

De acuerdo con la iniciativa, no podrán disponer de recursos públicos para sus campañas o en cualquier evento proselitista, así como los recursos económicos, humanos o técnicos para sus actividades. Veremos si realmente esto prevalece hasta la conclusión en las votaciones senatoriales.

LOS EFECTOS INMEDIATOS de toda la paranoia alrededor del coronavirus estarán básicamente reflejados en la economía. Y es que sin ser economista, déjeme decirle que sigue siendo válida la regla básica de la oferta y la demanda: si el consumidor carece de liquidez para la compra, los artículos o servicios se irán acumulando y las empresas de ninguna manera podrán soportar el hacinamiento en sus bodegas.

Las escenas de casi histeria colectiva para la compra de artículos determinados (por ejemplo el papel de baño) reflejan la psicología personal impulsada por los medios de difusión al difundir escenas desoladoras de otros países.

Esta es la gran falacia, porque ya han surgido las informaciones de que precisamente investigadores chinos han logrado la síntesis de una vacuna.  En términos generales, si todos y cada uno seguimos las indicaciones de mayor higiene, personal y familiar, pronto veremos la salida de este virus.

ACERCA DEL TEMA de la higiene, una investigación del Centro de Estudios Para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSSA) de la Cámara de Diputados, señala que a más de 35 años de su creación la Central de Abasto de la Ciudad de México (CEDA) tiene graves problemas de higiene, seguridad, vialidad, salud y de medio ambiente.

Esa situación, indican los investigadores, impacta de manera negativa la salud de las personas que concurren, ya sea a comprar o vender, de quienes ahí laboran y de la población colindante a ese mercado.

Dada la aglomeración en las grandes urbes como la Ciudad de México, es necesario que parte de las actividades que en ellas se desarrollan, como las de la CEDA, sean descentralizadas hacia su periferia. O bien la implantación de las acciones correspondientes para mejorar de manera sustentable las actividades que ahí se desarrollan, a efecto de superar las prácticas nocivas al medio ambiente, la salud y movilidad de la población, tanto local como colindante, a fin de desarrollar un nuevo esquema de abasto y consumo de alimentos, principalmente. 

Lo anterior, ya sea de forma total hacia un solo lugar o bien fraccionada en sectores de comercialización en distintos puntos, bajo una estricta y adecuada planeación en la que se consideren espacios propicios para la actividad, vías de comunicación especiales y apropiados para el transporte de los productos alimenticios, circuitos cortos de producción y comercialización y disponibilidad de recursos naturales, siempre que no afecten o disminuyan los existentes en los lugares donde pudieran asentarse las nuevas instalaciones.

aluna55ster@gmail.com

Abel Luna

Periodista con más de 42 años de trayectoria. Resportero, articulista, enviado, columnista y director de sitios web.

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