Semejantes los factores para epidemias hoy y en la antigüedad

CDMX a 25 de marzo de 2021.- El fenómeno de la sedentarización, la concentración de población en un determinado lugar y su relación con el ambiente son factores que propiciaron las primeras epidemias, como se aprecia hoy con la Covid, advirtió América Molina del Villar, investigadora del CIESAS, en su participación en el conversatorio Enfermedades prehispánicas y enfermedades y epidemias en la Nueva España, en el marco del Seminario México Tenochtitlán. Siete Siglos de Historia, que organiza la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación.

La historiadora ofreció un panorama general sobre las principales epidemias que afectaron a la Nueva España y, en particular, a la Ciudad de México.

De acuerdo con distintos cálculos y fuentes, en el centro de México, alrededor del año 1518, había alrededor de 25.2 millones de habitantes y “un siglo después la caída había sido brutal”, con un registro de un poco más de un millón de habitantes.

Molina del Villar hizo una revisión cronológica e hizo referencia a la viruela registrada entre los años 1519-1521, que estuvo presente a lo largo del periodo colonial hasta su erradicación.

Previo al inicio de la sesión, Alma Herrera, directora general del Instituto de Estudios Superiores Rosario Castellanos, dio la bienvenida, y resaltó la enorme importancia que tienen la ciencia y el desarrollo biotecnológico para evitar enfermedades y contar con mayor capacidad de reacción.

Una pandemia no solamente es un fenómeno biológico que se puede traducir en millones de personas que pierden la vida, sino también es un fenómeno social, económico, emocional y psicológico.

Martha Eugenia Rodríguez, jefa del Departamento de Historia y Filosofía de la Facultad de Medicina de la UNAM, fue la moderadora de este sexto conversatorio, quien sostuvo que a lo largo de la historia han existido muchas epidemias y pandemias de las que es necesario conocer su origen, frecuencia, extensión y que están vinculadas a los procesos socioeconómicos, a la concentración poblacional y a las migraciones.

“Recordemos que somos testigos del resurgimiento de algunas epidemias por causas ya conocidas y de la emergencia de otras por nuevos agentes, de manera que estudiar las antiguas implica un estudio de análisis profundo”, expuso.

Araceli Peralta Flores, investigadora de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH, una de las tres ponentes de la sesión, señaló que la enfermedad en el mundo prehispánico se veía como un castigo divino de los dioses. Se identificaban diferentes deidades a las que se le vinculaban con algunas enfermedades que podían padecer las personas.

Por ejemplo, a Tecaztlipoca se le pedía curar la lepra, bubas y gota; a Tláloc, tortícolis, deformación de manos y pies y reumatismo, entre otras; y a Xipe Tótec, de curar el mal de ojo y sarna.

Entre los factores que influían en los padecimientos en el mundo indígena estaban los relacionados con la fecha de nacimiento y el ciclo calendario tonalpolhualli, un calendario religioso que influía en el destino y las enfermedades del hombre o la mujer.

En este contexto, también estaban, dijo la historiadora Peralta Flores, los nahuales brujos que, de acuerdo con Sahagún, hacían daño con hechizos a los cuerpos, y también predecían epidemias, lo que se podía considerar un aspecto positivo de estos llamados brujos.

En el centro de Xochimilco y la zona serrana donde hay evidencia arqueológica de asentamientos humanos de época prehispánica se han encontrado una gran cantidad de enterramientos, donde, a partir de los estudios de antropólogos físicos, la especialista en arqueología pudo darse cuenta de que las principales enfermedades por las que murieron los habitantes de la zona tuvieron que ver con una deficiente alimentación.

“Se ha pensado que antiguamente se comía mejor, pero los datos recabados nos dicen todo lo contrario”, sostuvo la maestra Araceli Peralta, quien agregó que esta deficiencia está relacionada con múltiples padecimientos. De hecho, las causas de muerte ocurrieron por infecciones virales.

En lo que respecta a la época novohispana, que corresponde a los siglos XVI, XVII y XVIII, se registraron una serie de pestes que arrasaron con la población indígena, y que llegaron a matar a más naturales que la misma conquista llevada a cabo por los españoles.

Entre estas pestes están la viruela o hueyzáhuatl “gran lepra” (1520-1521) que estuvo asociada a una gran hambruna; el sarampión o náhuatl tepiton “lepra chica” (1531); y cocoliztli o matlazáhuatl “enfermedad” (1544-1545 y 1576-1577), por la que murieron miles de indios de Xochimilco.

La maestra Peralta citó el libro de Josefina Muriel, Hospitales de la Nueva España, donde señala que para el año 1520 murieron 11 millones de indígenas, y aunque siguieron falleciendo en menor número casi acaba con la población.

En tanto, Geraldine Granados Vázquez, de la Dirección de Antropología Física del INAH, enfocó su intervención en las aportaciones que ha hecho la antropología física al estudio de las epidemias del pasado, para lo cual abordó el caso del Hospital-Cementerio de San Juan de Dios, una investigación en curso.

El Hospital y el cementerio de San Juan de Dios, en su origen histórico (1588) se creó como una institución asistencialista para dar alimento y cobijo a los enfermos y pobres y cuando fallecían eran enterrados en el cementerio.

Funcionaba no solo para los pacientes sino también era fuente de ingresos para la orden religiosa que lo administraba. Alrededor de 1582 se prohibió enterrar a los muertos en los panteones de las parroquias, pero también en los de los hospitales por razones de sanidad.

Geraldine Granados refirió que varias las epidemias que se dieron en los siglos XVII y XVIII, y que son los que abarca la actividad del Hospital de San Juan de Dios, y que las más probables pudieron ser las de sarampión, viruela y matlazáhuatl. De los muertos por esta última se habla que fueron enterradas 3,177 personas en el Hospital San Juan de Dios en el año de 1736.

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