Confiar en las instituciones políticas

Por IGNACIO ARELANO MORA

En los últimos 25 años, la Ciudad de México, como consecuencia Tlatelolco, estuvo abandonada por parte de las autoridades correspondientes. En donde la participación de los ciudadanos es casi nula.

El Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM), es un organismo autónomo, encargado de organizar las elecciones locales de manera periódica bajo los principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, objetividad y equidad, además de llevar a cabo los instrumentos de participación ciudadana, como es la elección de comités ciudadanos.

En las últimas dos décadas la Ciudad se ha democratizado, sus habitantes gozan de derechos que en otras entidades, incluso a nivel nacional no se tienen.

La participación democrática de los tlatelolcas es complicada, pues no se ha conseguido contagiar a los ciudadanos con el dinamismo que se requiere para poder involucrarse en los proyectos que necesitan el Conjunto Habitacional Nonoalco-Tlatelolco.

Por ello, muchas veces creemos que participar democráticamente solo es ir a votar, pero es mucho más, ya que tenemos que involucrarnos por el bienestar de la comunidad tlatelolca.

Por eso, es importante que los residentes tlatelolcas formen parte de las elecciones para formar parte de las Comisiones de Participación Comunitaria 2020-2023 y del Presupuesto Participativo 2020 y 2021.

La democracia es una forma de organización social que debe atribuirse en la titularidad del poder al conjunto de la sociedad.

Sin embargo, para que los ciudadanos tlatelolcas ejerzan verdaderamente este poder que se le ha otorgado, es necesario que tomen parte en los asuntos públicos o que son del interés de todos.

Por lo que, la participación permite que las opiniones de cada uno de los integrantes de la Unidad Tlatelolco sean escuchadas.

Es indispensable vigilar cómo y en qué ejercen los fondos y de qué forma administran los recursos. Con la supervisión de nuestros gobernantes impedimos que tomen decisiones en función de sus intereses, asimismo, se evita la corrupción, el fraude, los sobornos y otras prácticas deshonestas.

La participación de los ciudadanos es sustancial porque modera y controla el poder de los políticos, a su vez, la sociedad se hace escuchar en la toma de decisiones.

Cabe resaltar, la participación no se limita en el voto como muchas personas piensan: existen múltiples formas de tomar parte en los asuntos públicos. El voto es sólo una de ellas.

En tanto, para que la participación ciudadana pueda existir en una democracia es necesario que la sociedad confíe en las instituciones políticas.

Asimismo, deben tener la esperanza o la firme seguridad de que van a actuar y funcionar de acuerdo a lo que se les ha encomendado: velar por el bienestar general.

Por otro lado, cuando no hay confianza, es porque las instituciones no están realizando sus funciones correctamente o porque la población percibe que están trabajando para favorecer un sector específico.

Si no hay confianza, es casi seguro que los ciudadanos van a evitar lo más posible involucrarse con ellas. Por eso, si una democracia quiere impulsar la participación ciudadana, debe asegurar la credibilidad de sus instituciones.

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