Soplan vientos de fronda

ROMPECABEZAS

Por ABEL LUNA

EN EL OJO del huracán está el país desde hace varios meses porque se ha notado con mayor frecuencia la reducción, paulatina, de las actividades económicas, y que ahora, con la decisión unilateral de la contingencia del gobierno federal, se han incrementado.

En sus encuentros mañaneros con la prensa el Titular del Ejecutivo aseguró que la situación está calculada y dispone de más de 4 mil millones de pesos para darle respuesta a las empresas que se vayan viendo paralizadas por esta contingencia.

Inclusive, dijo de paso, serán mantenidos los recursos de todos los programas sociales; pero ¿y la población en general, fuera de esas coberturas? ¿Y los millones de trabajadores cesados o suspendidos de qué van a vivir? ¿de dónde obtendrán los ingresos que ahora están siendo bloqueados o aplazados?

Así como entre las promesas de campaña de López Obrador estuvieron las consignas que dentro de la “Cuarta Transformación” no habría despidos, ahora la terca realidad está demostrando a millones de mexicanos todo lo contrario; y eso, seguramente le va quedando claro, no podrá sacar adelante la economía sólo con la entrega de recursos a través de los llamados programas sociales.

Los cuales, dicho sea de paso, no generan empleos, no generan bienes de capital, únicamente siguen perpetuando la marginación económica en lugar de fortalecimiento real, inmediato y duradero, con empleos bien pagados, de los verdaderos mecanismos para el apuntalamiento económico. Sólo promesas y recursos con fines políticos y electorales.

Ahora que de acuerdo con las leyes elementales de la economía, una de ellas, la oferta y la demanda, es muy precisa: si el empleado no tiene ingresos su poder de compra será limitado porque tanto él, como su familia, deben cubrir por lo menos sus necesidades básicas de alimentación, salud y educación. Y esto cada vez se va dando en la mayoría de las mesas mexicanas.

Esto que viene desde las etapas neoliberales, desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari hasta las “modificaciones estructurales” con Enrique Peña Nieto, aún no ha podido darle soluciones o salidas contundentes la administración actual. Porque de ninguna manera es viable el seguir culpando de todos nuestros males al pasado neoliberal, siendo que en este se han tomado decisiones públicas muy cuestionables, como la clausura del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México y la obstinación del de Santa Lucía; o la de seguir adelante con el Tren Maya, a pesar de que afectará a diez áreas de reserva naturales, afectando flora y fauna locales.

EN TODA ESTA convulsión económica y social, tampoco los periodistas nos hemos salvado. Al cierre de medios y la apertura de unos cuantos “bien centaveados” (como consecuencia de las decisiones oficiales tomadas desde la presidencia de la República) se han agregado las constantes agresiones de pseudoperiodistas que, como fauna de acompañamiento, defienden al tabasqueño y sus decisiones aunque no sean razonables ni razonadas –como las apuntadas arriba- y atacan en las redes sociales a toda pluma crítica de este régimen.

Entre las lamentables decisiones de esta embestida oficial en contra de los periodistas están las decisiones de la exreportera Sanjuana Martínez Montemayor, quien al frente de la dirección de Notimex, Agencia de Noticias del Estado Mexicano, ha puesto en la calle a colegas con años de experiencia sin mayores miramientos.

En consecuencia, el día 21 de marzo fue cumplido un mes de la Huelga de los periodistas de esa Agencia, la cual ha sido declarada existente y legal por las autoridades laborales.

Pero la gran pregunta sigue: ¿a qué se atiene o quien protege a Martínez Montemayor? Y mientras tanto, continúa la baja la calidad de los materiales de la Agencia, transmitiéndose sus notas hasta con errores ortográficos demeritando la imagen en el extranjero; pero al parecer eso no les importa a sus jefes. ¿Hasta cuándo seguirá el gobierno federal, o el propio López Obrador, solapando las tropelías de esta directora?

LOS VIENTOS DE cambio, sin embargo, y a pesar de la contingencia sanitaria, empiezan a darse en algunas agrupaciones periodísticas, donde los vivales (que nunca han faltado en el medio) medran con esas representaciones en favor de sus intereses personales o de grupo engañando a sectores oficiales y privados con cortinas de humo, mentiras y falsedades en las que en el corto plazo la realidad irá aclarándose para todos.

De momento es oportuno guardar mayores datos sobre este panorama, para en el corto plazo difundirlos públicamente y evitar confrontaciones –me han pedido los colegas involucrados- mientras persisten en la escena esos oportunistas que siguen creyendo en escenarios que a partir de este gobierno han ido cambiando.

Así, van quedado, poco a poco, en el recuerdo las escenas de líderes sindicales repartiendo dinero en efectivo a quienes les estiraban la mano, presentaban la factura a costos acordados, y la contratación de gacetillas para darle lustre a sus decisiones.

Porque así como proliferan las noticias falsas (fake news) en las redes sociales, también subsisten esos embozados pseudoperiodistas que siguen engañando a funcionarios desinformados, a gobiernos oportunistas y a particulares que se dejan llevar por palabras suaves que encubren intenciones malévolas y maniqueas.

aluna55ster@gmail.com

Abel Luna

Periodista con más de 42 años de trayectoria. Resportero, articulista, enviado, columnista y director de sitios web.

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