Poesía, una constante en la vida de Hugo Gutiérrez Vega

CDMX a 19 de febrero de 2020 (Maya Comunicación).- La poesía fue una constante en la vida de Hugo Gutiérrez Vega y su mejor medio de expresión. A los 10 años leyó a Francisco González León, lírico con el que descubre su gusto por las letras y el inicio de lo que fue una brillante trayectoria como abogado, catedrático, diplomático y periodista, pero principalmente poeta.

Gutiérrez Vega, quien nació en Guadalajara, Jalisco, el 20 de febrero de 1934, conoció la obra de Alfredo Plascencia y de Ramón López Velarde, aunque Rafael Alberti fue quien tuvo una fuerte influencia en su trabajo lírico, y a los 17 años escribió sus primeros poemas.

El también ensayista publicó trabajos como Otras voces, otros ámbitos: Ensayos reunidos, además de estudiar Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Letras inglesas en Michigan, Letras italianas en la Universidad de Roma y Sociología de la comunicación en Londres.

En la década de los cincuenta, se integró a la nueva generación de escritores que comenzaban a forjar su propio nombre, como Carlos Monsiváis, de quien dijo fue como su hermano; Sergio Pitol y José Emilio Pacheco con quienes tuvo gran amistad; Rafael Alberti, su maestro y a quien consideraba su hermano mayor, y también se relacionó con el poeta argentino Juan Gelman.

 Sus poemarios

Su obra consta de alrededor de 15 poemarios, reunidos en los volúmenes Las peregrinaciones del deseo. Poesía reunida 1966–1985, editada en 1987 y Nuevas peregrinaciones (1994), además de que su trabajo como traductor de poesía griega fue ampliamente reconocido.

Se desempeñó como director de la Revista de la Universidad de México, una de las publicaciones más antiguas de la UNAM y director de La Jornada Semanal, así como colaborador de Cuadernos Hispanoamericanos y las revistas Nexos, ¡Siempre! y Vuelta, entre otras.

En el ámbito diplomático, fue miembro de carrera del Servicio Exterior Mexicano y durante 33 años ejerció como embajador de México en Grecia (1987-1994); estuvo como agregado cultural y cónsul general en Estados Unidos, España, Italia, Brasil, Rumania, Líbano, Chipre, Moldova y Puerto Rico. Igualmente, realizó trabajos especiales para la UNESCO en Irán y la Unión Soviética.

Practicó la docencia de manera apasionada y de tiempo completo en las facultades de Filosofía y Letras y de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, además de profesor visitante en España, Portugal, Grecia, Brasil, Argentina y Noruega.

Se destacó como miembro del Seminario de Cultura Mexicana, así como de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española y de la Academia Mexicana de la Lengua.

 Autor multipremiado

Su amplia trayectoria permitió obtener múltiples reconocimientos, entre otros la Orden al Mérito 1966 en grado de Comendador en Italia; Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 1976 por la obra Cuando el placer termine; Medalla Alfonso X 1981 por la Universidad de Salamanca, y Comendador de la Orden de Isabel la Católica 1983, también en España.

Asimismo, le concedieron la Orden del Delfín 1994 (Gran Cruz), Grecia; Premio de Letras Jalisco 1994; Premio Nacional de Periodismo 1999 en el área de Difusión cultural; Premio Iberoamericano Ramón López Velarde 2001; Premio Xavier Villaurrutia 2002 por Peregrinaciones y Bazar de asombros II, y Medalla Bellas Artes en 2004.

El Seminario de Cultura Mexicana le otorgó el Premio Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval 2009 y se hizo acreedor al Premio Nacional de Ciencias y Artes 2013 en la categoría de Lingüística y literatura, por su “trayectoria lúcida y sensible en la poesía, el ensayo y la expresión oral”.

Gutiérrez Vega falleció a los 81 años, el 25 de septiembre de 2015, y en el homenaje póstumo que el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) le rindió el 1 de octubre, asistió su viuda Lucinda Ruiz, quien leyó su último poema: Niño en la arena.

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